Estoy buscando palabras para decir “sabes, creo que esto no importa, apliquemos el perdón” pero creo que desconozco la palabra que resuma esa idea y solo me es posible señalar un desabrido “sin resentimientos”.

Porque el perdón es la cosa más egoísta y egolatra que hay. Yo creo que son contados con los dedos de una mano las personas que perdonan a raja tabla. Y quizás muchas de ellas tienen un problema interno que las obliga a perdonar. Pero una que esta “sana” mentalmente, que vive en una permanente competencia descarnada no sabe como decir lo siento y menos perdón.
Supongo que uno puede inclinarse por ser realista y decir “sabes, no quiero verte jamás en la vida, y sé que eso felizmente no podría pasar. Espero que te vaya bien y bien lejos de mí” y eso igual requiere un alto grado de auto-control para no gritar cosas espantosas.
El punto es que hoy ordené un cajón y me quedé pensando en las personas que ya no forman parte de mi vida, y que creen, ninguno de los finales que tuvimos me gusto.
Supongo que la gran decepción de la vida es no poder engañarse tanto pensando en las cosas como a uno le habría gustado que fueran. Por eso me encantan las teleseries, y siento una extraña fascinación por los finales de las teleseries.
Que decepción más grande cuando una gran historia tiene un pésimo final, uno llora de rabia. Igual que en la vida.
Hoy en mi cajón encontré más recuerdos de los que esperaba encontrar, los miré, revisé bien y tiré el resto a la basura. Nadie quiere los recuerdos mezquinos, mucho menos después de tanto tiempo.
Hoy, mientras botaba las cosas leí una frase que resumió exactamente lo que yo sentía en ese momento “uno siempre cambia al amor de su vida por otro amor o por otra vida”.Ya, no fue un gran amor, pero eso es lo menos relevante.
Al final, uno se da cuenta demasiado tarde que lo mejor es engañarse un poco y pensar simplemente en un “sin resentimientos”. No sabría decirlo, pero quizás al final uno siempre termina engañándose un poco y creyendo cualquier cosa.
La imaginación es el mejor refugio de los recuerdos, pues solo ahí se parecen a lo que de verdad queremos y no lo que son en realidad.