2014-02-05 16.20.10

Hace exactamente un año que se murió el Santino y hoy yo he pensado mucho en él.

El Santino nació el 29 de enero de 2009 y se murió el 11 de noviembre de 2016. Aunque en mi casa hemos tenido más gatos y ya habíamos vivido la muerte de una mascota, la muerte del Santino fue simplemente desoladora. De hecho, la única foto que tenemos en el living es del gato y probablemente sea la única en mucho tiempo.

En el caso del Santino creo que lo triste es que él igual era joven en términos gatunos, lo que en parte me hizo sentir como si hubiera podido hacer algo más por él. Creo que en mi familia todos tuvimos la misma sensación, pues hubo prohibición estricta de llevar nuevos gatos a la casa durante varios meses.

Era raro llegar a la casa, era raro caminar por el jardín y era muy triste ver como las otras gatas que viven en mi casa lo buscaban por todos lados. Me acuerdo que un día estaban las dos gatas acostadas muy cerca de donde él estaba enterrado y yo las miraba por la ventana, de lejitos.

Después de esto, en mi casa se les ocurrió que si alguien llevaba otro gato éste tenía que ser amarillo y macho. Creo que fue una forma bastante ingeniosa de decir “No queremos más gatos, así que vamos a poner requisitos rebuscados para tener una excusa para no tener más gatos en harto tiempo”.

Pero no hay dos gatos iguales y no se pueden reemplazar. En marzo llegó la Brunita (Que en ese momento cumplía los requisitos, porque pensábamos que era Brunito) y cuando se perdió en la casa se fue a vivir su pololo, al que le pusimos “Rafael”.

La cuestión es que el Rafita es idéntico a Santino, incluso en las rayitas. Así que muy pronto a alguien se le ocurrió que el Rafael es un nieto del Santino y lo adoptamos oficialmente.

Y es raro y es bacán, pero me dan ganas de que los gatitos vivieran más y poder hacer más cosas con ellos.

Hace poco conocí a Luis Poirot (mi ídolo fotográfico) y él dijo varias cosas sobre gatos: Primero se declaró fan de los gatos, en segundo lugar que todos los gatos tienen una personalidad y tercero que los gatos y los humanos se parecen. Y es verdad, pues hay gatos inteligente/bonitos/tontos/feos y cuanta mezcla posible existe. Pero no hay uno igual que otro, por eso el Rafita es Rafita y no un Santino.

Yo tengo una foto del Santino pegada en mi refri y no pude sacarla cuando murió. Tampoco le hice un homenaje cuando murió, ni subí fotos diciendo lo bacán que era y lo mucho que lo iba a extrañar. No lo hice porque nada de eso me iba a devolver a mi gato y aunque hiciera eso no se me iba a pasar la pena.

En realidad, todavía tengo pena cuando me acuerdo, pero es verdad que uno se acostumbra a todo con el paso del tiempo.

Un amigo una vez me dijo que él se pensaba a sí mismo como un montón de pedacitos. Habían algunos que eran grandes, otros chiquititos, unos a los que uno quería más. otros a los que uno quería menos y que cada persona que pasaba por nuestra vida dejaba un pedacito de ella en nosotros. En mi caso fue un gatito que dejó un pedacito muy grande en mi vida y hoy ha pasado un año desde que ya no está.

Sé que parece que estoy hablando como de una persona, pero creo que es porque uno tiende a humanizar a las mascotas y eso me pasó a mí. Porque lo quise, lo quiero y yo pienso que él también me quería. Y supongo que si a mí me hubiera pasado algo, él también habría tenido pena.

O eso me gusta pensar.

Besitos.